miércoles, 30 de noviembre de 2016

¿El Estado en el lugar de Dios?

Capítulo 16 de Los naipes están echados, el mundo que viene.

En un texto de Engels en el que analiza y presenta su concepción de la Dialéctica de la Naturaleza sostiene el cofundador de la filosofía de la praxis que la racionalidad política y a partir de ella la investigación científica, no había tenido que inquietarse por comprender o procurar explicar conceptualmente qué cosa es la sociedad pues así los laboriosos seres pensantes como todas las cosas habían sido creadas por Dios.

Tampoco resultaba necesario y ese necesario tiene muchas implicancias filosóficas, tener que explicar la Historia, es decir, el devenir de los laboriosos y afectivos (espirituales) seres humanos, pues su presencia en la Tierra era creación divina desde el principio y hasta el fin.

Pero, así como Kant tuvo que explicar cómo era que el individuo como ser social tomaba decisiones sin la ayuda de Dios, es decir, tenía que tomar decisiones prácticas y ético políticas por sí mismo, alguien tenía que explicar cuál era el sentido y la forma en que se desenvolvía la presencia de los seres humanos en la Historia.

O, dicho de otro modo, cómo era que los seres humanos habían evolucionado, evolucionaban, hasta verse en la necesidad (para reproducirse como especie distanciada de la naturaleza y en uso del lenguaje) de explicar conceptualmente las características esenciales de esa evolución no ya biológica, que tal empresa la desarrolló Darwin, sino histórico - política, económica y cultural.

Menos de una década después de la muerte de Kant emprendió Hegel ese monumental esfuerzo.

Y como dice el filósofo francés con quien realizaremos la primera aproximación a Hegel, Francois Chatelet, lo sorprendente no es que lo haya intentado, sino que (esencialmente) lo lograra.

Pero antes de ingresar al breve análisis de la obra de Hegel en lo que refiere a los asuntos de nuestra curiosidad, la significación y evolución del fenómeno político en occidente, permítaseme subrayar algunas fechas que ponen de manifiesto el momento cumbre de ese proceso.

En 1781 publica Kant su Crítica de la Razón Pura, en la segunda edición muy corregida, cinco años después, añade en el prólogo el siguiente texto:

“Todo ha de someterse a la crítica. Pero la religión y la legislación pretenden de ordinario escapar a la misma. La religión a causa de su santidad, y la legislación a causa de su majestad. Sin embargo, al hacerlo, despiertan contra sí mismas sospechas justificadas y no pueden exigir un respeto sincero, respeto que la razón sólo concede a lo que es capaz de resistir su examen libre y público”.

(De ese concepto de “examen libre y público” puede decirse que surge toda la obra teórico política de Arendt y Habermas, pero ya llegaremos ahí).
Kant murió el 12 de febrero de 1804.

En 1807 publica Hegel su “Fenomenología del Espíritu” y en 1820 su “Filosofía del Derecho”.

En 1843 publica Karl Marx su “Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel”.

En noviembre de 1859 publica Darwin “El origen de las especies”

De suerte que puede decirse que entre 1781 y 1859 se elaboró (entre la Revolución Francesa de 1789 y la Comuna de París de 1871) el conjunto de la obra más relevante de la filosofía política hasta hoy.

Y es que, ciertamente, era UNA NECESIDAD para la racionalidad política hacerlo, pues tenía que lidiar con “la libertad de los modernos”, explicarla, entenderla, para poder “realizarla en el Estado” según Hegel...o “más allá del Estado” y del “capital”, según Kant y Marx.

Kant, Hegel y Marx (aunque con énfasis diferentes respecto a cómo lo hace) coinciden en que la racionalidad política, la capacidad humana de elegir entre opciones y volver a hacerlo a través de la experiencia de los acontecimientos que una u otra opción adoptada produce es el resultado de una necesidad de respuesta vivencial ante la experiencia de la vida activa, consciente, productiva y es por ello que es “universal”, pues caracteriza (la racionalidad política) a la especie humana como tal especie.

Hegel creía que lo era hasta cuando se equivoca…

Sostenía por ello que “lo real es racional y lo racional es real”, queriendo significar que toda elaboración espiritual o intelectual humana representa el acervo cultural con el que las comunidades humanas evolucionan dialécticamente, quemando etapas, resolviendo contradicciones, superando esas contradicciones y volviendo a empezar…hasta llegar al Estado moderno y más allá todavía, hasta llegar algún día al Estado universal basado en el Derecho.

Francois Chatelet lo reseña así: “La historia es el desarrollo de lo que Hegel llama “espíritu” (en alemán, Geist), que hoy llamaríamos más bien cultura, en el sentido en que nuestros etnólogos oponen naturaleza y cultura. Desde el fondo de la historia de la humanidad, una razón inmanente se desarrolla. Entonces, lo que es verdaderamente real en el pasado de la humanidad es lo que puede ser elevado al rango de concepto, lo que puede ser pensado. Los hombres han cumplido actos múltiples, ha habido acontecimientos, pero ¿a qué se llama acontecimiento? Lo que cuenta, lo que ha tenido efecto o una significación. Afirmar que “lo real es racional” es decir: ante una masa de informaciones prodigiosa que tenemos respecto del pasado de la humanidad, estamos obligados a operar una selección, selección operada gracias al útil conceptual y a la investigación de inteligibilidad, que descarta acontecimientos sin importancia, para no dejar subsistir como acontecimientos reales más que a los únicos que cuentan, a aquellos que entran en el concepto. Esta fórmula pues, “lo real es racional” es simplemente la afirmación de que existe una inteligibilidad profunda en la historia de la humanidad. “Lo racional es lo real”, la recíproca, significa que, desde que un acontecimiento se impone con una fuerza suficiente como causa de otro acontecimiento, no podemos descartarlo. Es preciso intentar dar razón de él”.

Y luego añade el filósofo francés: “La historia de la humanidad está guiada por una razón inmanente. Preciso bien, inmanente: nada que ver con la Providencia divina, exterior a la historia. Se encuentra aquí (el fundamento de) la idea de que cada pueblo interviene en la historia, a su turno, para realizar dramáticamente, en circunstancias en general sangrientas y dolorosas, una cierta figura del espíritu que arroja ciertos resultados, resultados que serán retomados, negados y desarrollados por la figura ulterior”.

Aunque tendremos que realizar todo lo sintéticamente que podamos un análisis más profundo de la filosofía del Estado de Hegel más adelante, pues tiene una enorme actualidad, sigamos la ruta que nos propone Chatelet para acercarnos a ella.

“Hegel retoma una gran parte de la filosofía política de Locke a propósito del Estado moderno. En lo que refiere a la sociedad civil se inscribe en el marco de la economía política clásica tal cual ha sido fundada por Adam Smith y profundizada por Ricardo. (…) Para comprender lo que es el Estado hay que partir de la célula social normal constitutiva de las sociedades humanas: la familia. Hegel define la familia por el patrimonio: los hijos y las propiedades. Sostiene que –éste es un reproche que le formulará Marx- la propiedad privada es un elemento normal de la sociedad. Por consiguiente, resulta completamente legítimo que exista un derecho privado que garantice, como quería John Locke, la propiedad. Pero los hombres no se contentan con tener esa relación de sangre, también trabajan. Producen, consumen. Desde ese momento entran en el dominio económico, forman un sistema. Toda actividad de producción entra necesariamente en un contexto de distribución y de consumo en relación con todos los demás tipos de producción. Este conjunto, este sistema de la producción – distribución –consumo, Hegel propone llamarlo “sociedad civil”. (…) La contradicción mayor de la sociedad civil es la rivalidad, el conflicto por la ganancia… (…) Pero también Hegel descubre lo que es original (el texto es de 1821), la función de la colonización. La colonización es un medio de remediar los conflictos de la sociedad civil (acumulación de riqueza, desigualdad, pauperización de sectores sociales, etc.) al abrir otros mercados o descubrir otras fuentes de materias primas. Pero a pesar de las guerras internacionales, a pesar de la colonización, la sociedad civil siempre resulta peligrosa. Entonces, ¿qué hace falta? Hace falta pasar a un estadio superior. Primer estadio, la familia y la propiedad con derecho privado. Segundo estadio, la economía, la sociedad civil. Tercer estadio, propiamente político, el Estado”.

Y concluye más adelante Chatelet en diálogo con Emile Noël en el librito “Una historia de la razón” del que por el esfuerzo de inteligibilidad que caracteriza a un diálogo coloquial hemos tomado estas notas para ingresar al pensamiento de Hegel: “Según Hegel el Estado es a la vez el fin en sentido moral del término, - la finalidad- y el medio de realización de la humanidad. Es en este sentido que Hegel se distingue de Kant.

Para Kant como hemos visto la realización del absoluto es asunto del individuo. El individuo puede promoverse como un absoluto en la medida en que cumpla un acto moral”. (Puede elegir ser libre, dice el periodista). Exactamente. Dice Chatelet y continúa. “A esto Hegel retruca que el hombre no puede realizarse más que en y por la colectividad. El Estado fin de la historia – en el doble sentido de finalidad y de último momento- quiere decir que una organización racional de la sociedad debe permitir a cada uno realizarse plenamente”.

Hegel explicó la revolución burguesa, la vivenció apasionada y sutilmente, observándola si no desde lejos, sí desde fuera.

Y elaboró conceptualmente algunas ideas, la dialéctica, (la forma en que a su juicio se desenvuelve el proceso histórico mediante la superación de contradicciones que surgen de los conflictos de intereses y su interpretación conceptual); la “enajenación” del hombre en el proceso de producción de mercancías basado en la propiedad privada y la significación del Estado de Derecho para administrar tecno - burocráticamente los conflictos derivados de esa dialéctica, que siguen teniendo, quizá hoy más que entonces, enorme relevancia para pensar el futuro de la humanidad. Por ello será necesario ahondar un poco más en su pensamiento, ahora que tenemos una visión general de él.

(Continuará)

Hegel

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