viernes, 16 de septiembre de 2016

¿Dictadura del capital vs dictadura del proletariado?

Capítulo 3 de Los naipes están echados, el mundo que viene.


Europa fue protagonista, desde el “renacimiento” (la recuperación del pensamiento griego) hasta el derrumbe del socialismo militar voluntarista, de un muy intenso proceso dialéctico de evolución de la racionalidad política y la creatividad productiva, características que constituyen los rasgos esenciales de la condición humana.

El desarrollo de las fuerzas productivas, de la innovación tecnológica, el inicio de la revolución científico – técnica, propició una reflexión progresivamente menos apegada al pensamiento metafísico característico de largo período histórico en el que los seres humanos debían encontrar respuestas a su singularidad sin los suficientes elementos de conocimiento de la naturaleza al mismo tiempo que se veían impelidos a controlar conflictiva y sistemáticamente, la agresividad natural de su condición animal original.

La preservación integral de la vida, la vocación por perfeccionar las condiciones de existencia de la comunidad y la especie constituyen lo propio de toda racionalidad política, del ser social de los individuos.

Cuanto más se “libere” el potencial creativo, productivo, de cada individuo particular, mejores posibilidades generan las comunidades (la especie) para asegurar el perfeccionamiento de sus condiciones de existencia, su continuidad como vida inteligente.

¿Es funcional el sistema de producción al que conocemos con el nombre de capitalismo a esa imperiosa liberación del potencial creativo de todos y cada uno de los individuos que necesita la comunidad, (la especie) para perfeccionar sus condiciones de existencia?

Marx y Engels creían que no. Y al mismo tiempo que advertían que un sistema de producción que contribuye a asegurar las condiciones de existencia de la comunidad según un estado dado de las fuerzas productivas y las relaciones de producción no es sustituido por otro sino hasta el momento en que en su interior surgen los gérmenes de lo nuevo y se hacen carne en las formas de desenvolverse de la sociedad, no dejaban de anhelar que la superación del capitalismo tuviese lugar.

En este escrito vamos a analizar si las lógicas propias del sistema capitalista en su actual estado de desarrollo contribuyen a generar o si en cambio obstruyen el desenvolvimiento de una racionalidad política que asegure el perfeccionamiento de las condiciones de existencia de la especie humana.

Analizaremos más en profundidad el carácter, los contenidos, de lo que hemos señalado como el principal conflicto de nuestra época, el que se desenvuelve entre “la “razonabilidad” propia de la gestión del desarrollo por parte de los intereses del capital” y la política, en tanto representación y praxis de los intereses y las exigencias de la sociedad.

Pero antes realizaremos un todo lo breve viaje que sea posible a las últimas décadas del Siglo XIX y las primeras del XX.

Necesitamos entender por qué, los más importantes revolucionarios de la época, entre ellos Rosa Luxemburgo y Vladimir Ilich Uliánov (Lenin), discutieron, en los primeros años del Siglo XX, sobre los contenidos y la pertinencia de lo que el Manifiesto Comunista había designado con el nombre de “dictadura del proletariado” para referir al período de transición entre el sistema capitalista y el inicio del proceso que conduciría a la superación de la sociedad dividida en clases.

Y sobre todo, puesto que procuramos aquí “mirar” al mundo que viene, necesitamos saber si la China de hoy es el resultado de una experiencia frustrada de superar al capitalismo mediante procedimientos “militar voluntaristas” como el “estalinismo” o si en cambio es una expresión manifiesta de que corrigiendo esa desviación militar voluntarista del pensamiento de los clásicos del marxismo la expectativa de estos en el sentido de que el proletariado iniciara esa transformación (la superación del capitalismo) resultaba sensata.

(Continuará)

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