miércoles, 8 de abril de 2015

El camarada empresario Bernardo Joffe y la fundación del Frente Amplio


Capítulo IV del artículo Elogió de la ética y la imaginación política: un homenaje a Eduardo Bleier

El camarada empresario Bernardo Joffe

Un mediodía de febrero de 1971, fui testigo, por la razón que enseguida anoto nunca sabré si involuntario o no, de una reunión en un parrillero ubicado al fondo de una enorme fábrica, en la que asado de por medio Eduardo Bleier recibió de manos de Bernardo Joffe un enorme portafolio de cuero repleto de dinero que unos minutos después de picar a las apuradas algunos trozos de carne Bleier llevó junto a Luis Eduardo Arigón y José Luis Santamarina a un señor de extraño bigote que unas semanas después pude ver como el orador central del acto fundacional del Frente Amplio, el general Líber Seregni.

Bernardo Joffe era un viejo militante estudiantil que se afilió al Partido Comunista casi al mismo tiempo que Eduardo Bleier, en 1949 y al que Rodney Arismendi, José Luis Massera, Luis Alberto Suarez, Rita “Chicha” Ibarburu y Bleier encomendaron, a fines de la década del 50, es decir, mucho antes de la fundación del Frente Amplio, que se dedicara pura y exclusivamente a las actividades empresariales (venía de una familia de comerciantes de la ciudad de Dolores y era un estudioso dedicado y pasional del mundo empresarial) pues “en pocos años” se necesitaría una importante suma de dinero para financiar la irrupción pública, político electoral, de la organización que surgiese del proceso de búsqueda de la unidad de la izquierda.

Joffe cumplió ese día, veinte años después, con lo que se le había solicitado.
(Ya había aportado durante dos décadas mucho, mucho dinero para el funcionamiento cotidiano del PCU).
A su lado, “cuidándole las espaldas”, según se decía en broma, el arquitecto José Luis Santamarina, quien junto al luego detenido - desaparecido Luis Eduardo Arigón acompañaron a Bleier hasta un local del Partido Demócrata Cristiano donde Seregni recibió el dinero.

Joffe era un hombre de luminosa, pero severa mirada, al que encontré muchos años después, y que sin embargo, no aceptó, (aunque sonrió orgulloso) confirmar si mi memoria recordaba correctamente el hecho.

Recuerdo con mucha precisión sin embargo la escena, porque ese día sentí, por primera vez en mi vida, la experiencia de estar “como invisible” en un lugar. Estuve ahí y seguí a aquellos hombres en todo el trayecto realizado en un nuevito Fusca (Eduardo Bleier adquirió unos cuantos para las frenéticas actividades del PCU en el año previo a la fundación del FA) pero nadie reparaba en mí.

Eduardo Bleier, un rato después, me dejó, de pasada, en el apartamento en que habitábamos, de modo que siempre he pensado que, aun en condición de “invisible”, quiso que estuviese.

Bernardo Joffe padeció luego de instaurada la dictadura cívico militar en Uruguay cuarenta días de torturas salvajes en el 300 Carlos, (un centro de reclusión clandestino) y que yo sepa nunca realizó declaraciones públicas sobre su acción.
Fue sin embargo, protagonista decisivo en la financiación de la irrupción del Frente Amplio como partido político en Uruguay.

Había montado una inmensa fábrica metalúrgica y para hacer frente a las demandas especiales de recursos de aquellos días produjo 320.000 insignias del Frente Amplio que miles de militantes del PCU comercializaron en todo el país.

Para la dirección del PCU de la década del 60 como puede observarse en lo ya escrito “el fin no justificaba métodos que no respondieran a la ética intrínseca a la aspiración de transformar la sociedad”.

Esto es, el fin político cultural, que consistía en avanzar aunque fuera paso a paso hacia la superación de la sociedad dividida en clases no justificaba cualquier método de acción.

Al contrario, demandaba involucrarse hasta la médula con lo mejor de la sociedad, con lo más íntegro y por tanto, la legitimidad, la respetabilidad política en el partido y del partido debía ser el resultado de su ética.

El Partido Comunista de Uruguay de la década del 60 y principios de la del 70 como hemos visto, se anticipaba políticamente a los escenarios futuros. Trabajaba naturalmente para crearlos según sus aspiraciones y aunque tenía plena conciencia que no se presentarían exactamente como los proyectaba, disponía instrumentos para actuar en la realidad según diferentes escenarios posibles.

Nota: Después de la dictadura, el dirigente obrero y senador Enrique Rodríguez, que fue quien afilió a Joffe al PCU, cuando lo consulté sobre la relación de Joffe con Bleier lo calificó como “el hermano anónimo” y sugirió que aportó al PCU “muchos millones de dólares”. La conversación con Enrique tuvo lugar porque yo quería saber, para una investigación periodística que realizaba por entonces, si el PCU había recibido dinero de la URSS, lo que “el ñato” como era conocido por todos, desmintió categóricamente.
Me explicó además, que Joffe había estudiado con Eduardo Bleier el modelo de financiación de los partidos comunistas de Francia e Italia, en el que se basaron para crear el sistema de empresas. Como eran tiempos de crisis para el socialismo “real” y a modo de resaltar la inteligencia de Joffe, Enrique Rodríguez me contó (como una confidencia que yo no podía publicar) que en la década del 60, luego de un viaje de Joffe a la Unión Soviética éste le transmitió a Rodney Arismendi, Eduardo Bleier, y a él mismo, que el sistema económico de la URSS no podía sostenerse… pero esa es otra historia, en la que algún día será necesario profundizar.

(Continuará)

GB

1 comentario:

pablo silva galvan dijo...

Una historia que desconocía por completo, aunque algo sabía, de oídas, sobre la financiación del partido. Esta bueno sacar a luz esas historias porque forman parte de una historia ninguneada hasta el extremo.