martes, 31 de marzo de 2015

Eduardo Bleier y José Germán Araujo: anticipando el futuro



Capítulo III del artículo Elogió de la ética y la imaginación política: un homenaje a Eduardo Bleier

A la integridad ética de sus integrantes, a su riqueza creativa, innovadora, a su seriedad revolucionaria, el Partido Comunista de Uruguay de la década del 60 la complementaba, aún todavía, con una formidable capacidad de anticiparse a las necesidades del futuro y una inquietud filosófico política rigurosa por la legitimidad.

La legitimidad, para aquel PCU, estaba vinculada éticamente a su ser proletario, a su compenetración profunda con los trabajadores y sus necesidades y anhelos.

Esa es la razón por la cual la ética de los comportamientos era tan relevante para Eduardo Bleier cuando diseñó el modelo de generación de recursos con el cual el PCU logró financiar la irrupción pública del Frente Amplio en 1971.

Analizaremos esa particularidad de aquel PCU relatando dos historias mínimas que sin embargo son muy demostrativas de cómo asumía Eduardo Bleier su praxis político – cultural.

Una noche bastante inhóspita, Eduardo Bleier “esperó” a José Germán Araujo cuando al concluir una serie de conciertos que el periodista organizó en el Teatro Solís y luego de cobrar el porcentaje por entrada vendida que le correspondía se aprestaba a retirarse a su hogar…

- “Se me llevó casi todo el dinero”! "Con el argumento de que había que financiar la fundación del Frente Amplio”, me contó German cuando años después lo ayudé a organizar en plena dictadura un encuentro de artesanos, “Festirama”, en el Cerro de Montevideo. (Una de las primeras actividades públicas contra la dictadura, aunque encubierta en una especie de Feria de libros y artesanías)

José Germán Araujo “cedió” (es un decir, por el tipo de relación que tenía con Eduardo Bleier como enseguida se verá) casi toda la recaudación de varios espectáculos musicales que había organizado en el Teatro Solís a Eduardo Bleier a partir de una entrañable amistad, que se había desarrollado como consecuencia de la lógica de calidad de dialogo político que para el PCU representaba la búsqueda de recursos con personalidades que no pertenecían al partido (así como el pago de la cotización representaba y tenía que representar no un mero aporte sino un compromiso político para los afiliados).

Un par de años después de aquel “asalto” Eduardo Bleier le solicitó a José Germán Araujo que se pusiera al frente de CX 30 Radio Nacional cuando tuvo claro que era inevitable el golpe de Estado. Germán debía procurar mantener a la radio legal “como fuera posible” con el propósito de que ejerciera “algún tipo de resistencia a la dictadura”.

Juntos asistieron a una reunión con el propietario de la radio, con la que el PCU tenía viejos acuerdos comerciales porque en ella se emitían varios espacios contratados, entre ellos la audición del dirigente sindical y senador Enrique Rodríguez, quien me relató a mediados de la década del 80 los rasgos principales de aquel acuerdo.

Bleier, Araujo y el propietario de la radio acordaron una sociedad entre las tres partes.

Ninguno era consciente en ese momento de cuanto se prolongaría la dictadura y de la pérdida de sus propios patrimonios que el propietario de la radio y Germán Araujo deberían hacer luego para mantenerla al aire durante tantos años.
Como saben los uruguayos, Germán Araujo mantuvo "La Radio" al aire durante toda la dictadura convirtiéndola en el principal medio de comunicación opositor.

Acuerdos como este, pero en empresas de toda naturaleza y cuyos nombres naturalmente no viene al caso mencionar, realizó unos cuantos Eduardo Bleier. Incluso con algunos socios de los medios de comunicación de masas de aquella época que nunca dejaron de mantener una actitud de profundo respeto por Bleier y aquel PCU.

La historia de aquel acuerdo, como de tantos otros con importantes empresarios no fue nunca conocida por los servicios de inteligencia de la dictadura militar, pese a los alardes con que algunos de sus miembros procuraron varios años después de la dictadura, presumir de haber reunido toda la información sobre “los secretos” del Partido Comunista de Uruguay.

Resulta innecesario señalar que rumores sobre esos acuerdos que eran el resultado de una concepción política que iba más allá de la verborragia revolucionaria, que eran el resultado de una ética y una aspiración transformadora profunda y sofisticada fueron sí manejados por quienes durante la dictadura se propusieron “desterrar del Uruguay” a los comunistas, pero la entereza de Bleier, que lo llevó a la muerte por torturas, evitó que cayeran decenas de personalidades y empresarios que aunque no eran comunistas compartían la estrategia de ese partido y del Frente Amplio para evitar la caída del país en las lógicas de la guerra fría y el autoritarismo.

Para comprender la inteligencia política de aquel modelo de financiación e inserción del PCU en la realidad uruguaya, (que las dos cosas era) resulta imprescindible relatar aún otra anécdota y volver sobre un aspecto conceptual de aquella estrategia: la inquietud sobre la legitimidad.

Lo haremos en el próximo capítulo de esta nota.

(Continuará).

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