miércoles, 25 de marzo de 2015

Capítulo II del artículo "Elogio de la ética y la imaginación política: un homenaje a Eduardo Bleier": "El hombre nuevo"




(II)


Un alma íntegra, digna, entrañable, es quizá aquella que se comporta como si habitara un universo sin egoísmo….

Un espíritu que juzga con benevolencia, que dispone de la inteligencia crítica y la sensibilidad necesarias para juzgar a quienes se dejan arrastrar por cualquiera de las formas del egoísmo individualista.

Con benevolencia porque dispone de los instrumentos intelectuales para comprender las causas profundas que en la sociedad dividida en clases fomentan el egoísmo, pero que no por ello deja de procurar que en su comunidad de afectos más cercanos los individuos se esfuercen por superar esa conducta promovida por las condiciones materiales de su existencia.

En el grupo de trabajo que Eduardo Bleier creó para implementar su modelo de generación de recursos para financiar las actividades y acciones que posibilitaron la irrupción pública del Frente Amplio destacaba la presencia de un alma íntegra, bondadosa, aunque en absoluto inocente.

Aquel camarada sabía que “toda evolución cultural comienza cuando una comunidad adquiere conciencia de su potencial transformador, dignificador de la condición humana” pero al mismo tiempo era consciente de que esa evolución no es posible imponerla a prepo.

De suerte que la clave para que no se produjeran desvíos o actos de corrupción cualesquiera fuera la justificación con que se pretendiera legitimarlos estaba en la prestancia ética de quienes participaban de los equipos que desarrollaron la acción: las Comisiones de Finanzas y de Recursos.

Aquel hombre a quien Eduardo Bleier reverenciaba espiritualmente, tanto como admiraba intelectualmente a Rodney Arismendi, el Secretario General de aquel PCU, era Estanislao Marzi.

Eduardo Bleier me dijo de él, una tarde en la que le había explicado a un importante dirigente comunista chileno cómo habían organizado conceptual e instrumentalmente la política de generación de recursos que era “un hombre nuevo”.

Para Eduardo Bleier un “hombre nuevo” era aquel dotado para “imaginar cómo se desenvolverían los individuos” en la circunstancia en que se hubiese superado la sociedad dividida en clases, de modo que lograban desarrollar todo su potencial creativo aun cuando el entorno material los impulsaba a actuar en otra dirección.

El encuentro con el dirigente chileno tuvo lugar en la Cabaña Taller del escultor y pintor Armando González, (Gonzalito) autor de la bellísima obra “La niña de la paloma” y de varias de las estatuas de José Gervasio Artigas, en una de las cuales se encontraba trabajando. “Gonzalito” le obsequió a Eduardo Bleier ese día una novela que yo leería un par de años después, “La nebulosa de Andrómeda” (sobre el hombre nuevo) y varios cuadros para que formaran parte de un remate de pinturas cuya finalidad era recaudar fondos para financiar el acto de lanzamiento del 26 de marzo de 1971 del Frente Amplio.

La rememoración de Marzi viene a cuento porque para Eduardo Bleier era tan importante generar los recursos, como la forma en que se generaban y administraban.

***

La calidad de la democracia dependerá muy significativamente en los próximos veinte / treinta años, en el mundo entero, de cómo se resuelva el problema de la financiación de los partidos políticos.

Tanto para amortiguar el peso creciente de los grupos de poder económico multinacionales, como para neutralizar (que erradicarlo es extremadamente difícil en la globalización) la creciente influencia de conglomerados mafiosos (de muy diversa naturaleza).

Ninguna democracia funciona correctamente si los niveles de corrupción en la política se acentúan al punto de permitir a las corporaciones y las mafias controlar o influir decisivamente en los proceso de toma de decisiones de la sociedad.

El problema es todavía más dramático porque aquellos partidos políticos que no cuenten con muy inteligentemente diseñados y profesionalmente gestionados medios de comunicación dispondrán de muy pocas posibilidades de fomentar niveles calificados de deliberación democrática.

Sin niveles adecuados en la calidad de la deliberación democrática previa a la toma de decisiones por las sociedades la democracia se degrada y debilita en favor de los grupos de privilegio que persiguen únicamente la satisfacción de sus intereses económicos.

Eduardo Bleier partiendo de consideraciones idénticas a las expuestas precedentemente (con los énfasis ideológicas de los sesentas, en los que miles de dirigentes de la izquierda latinoamericana consideraron en un momento que la revolución socialista, en un contexto en el que resultaba imposible contener la polarización social, podía resultar siendo la mejor respuesta a la guerra fría) elaboró un modelo de generación de recursos que tenía esencialmente dos componentes: uno ético – político, otro instrumental.

El ético político refería a varios niveles: el del compromiso de los militantes y afiliados al partido también en el plano del aporte sistemático (mensual, la cotización) según sus posibilidades partiendo de un mínimo, el de priorizar la calidad del diálogo político con quienes sin ser afiliados al partido se procuraba realizaran aportes más o menos sistemáticos o se integraran a acciones generadoras de recursos (como se verá luego cuando se describa el dispositivo empresarial) y la conformación de una comisión responsable de realizar un seguimiento fiscalizador sobre las actividades para evitar desvíos a cuyo frente estaban un dirigente obrero de ceño fruncido y Estanislao Marzi.

El modelo de generación de recursos que aquí se designa como instrumental, porque consistía en la creación de acciones (espectáculos, remates de pinturas donadas por sus autores, cesión de una parte considerable de los derechos de autor de obras musicales que luego el partido comercializaba muy intensamente) o en la asociación con empresas que generaban recursos a partir de inversiones realizadas con los recursos obtenidos por el aporte de los afiliados y colaboradores no era secreto, aunque los detalles los conocían únicamente los principales dirigentes.

Durante la dictadura, las más atroces torturas las padecieron quienes participaban de la Comisión de Recursos porque la inteligencia militar sabía que la acción clandestina del PCU era financiada todavía por empresarios con los cuales ese partido se había asociado en diversos emprendimientos.

Mediante este modelo de financiación de sus actividades y medios de comunicación entre mediados de la década del 60 y el año 72 las Comisiones de Finanzas y de Recursos del PCU generaron cientos de miles de dólares.

Eduardo Bleier y los otros funcionarios rentados del PCU responsables de la implementación y ejecución de esa política cobraban, (aportaban a sus hogares) el salario de un obrero especializado de la construcción.
Nunca un centavo más y en varias oportunidades unos cuantos centavos menos, porque por ejemplo durante la campaña electoral del FA en 1971 “las prioridades eran otras” según le explicó Eduardo Bleier a su esposa en una cena hogareña de la que guardo perfecta memoria porque saltó por los aires un plato que contenía mi comida favorita. El encuentro se realizó luego de mucha insistencia de la esposa de Bleier para celebrar al mismo tiempo dos cumpleaños, el de él y el mío. En aquellos días un muy nervioso Eduardo Bleier partía de su hogar muy temprano y volvía muy, muy tarde…

(Continuará)
(En la foto un joven Eduardo Bleier con su familia)

En el encuentro entre Eduardo Bleier y el dirigente chileno que aquí se relata éste le entregó los derechos para comercializar en Uruguay un disco de la cantante griega Danai Stratigopoulou con poemas de Neruda . La venta de ese disco fue masiva en las semanas previas al acto fundacional del Frente Amplio en 1971. Aquí el link a esa obra magistral:
https://www.youtube.com/watch?v=odFOfBY6WQU

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