viernes, 27 de junio de 2014

¿Por qué la FIFA “linchó” a Luis Suárez?

¿Qué representa simbólica y políticamente Luis Suárez como para justificar la ira expresada en el “linchamiento” de que fue objeto?

Desde el punto de vista anecdótico el caso del futbolista uruguayo es muy semejante al de Zinedine Zidane. Para “sacarlo” del partido, para desestabilizarlo emocionalmente, un jugador italiano lo provoca e insulta durante todo el partido, (los detalles no los vamos a conocer hasta dentro de mucho tiempo porque Luis es un tipo digno que acepta los rasgos populares del fútbol de suerte que “lo ocurre en la cancha queda en la cancha”) pero en todo caso se trata de una competencia de picardías dentro de una competencia deportiva.

Lo que cada uno opine sobre esa particularidad proletaria del juego fútbol es intrascendente, tiene y va a seguir teniendo lugar porque forma parte de lo popular, como competencia de destrezas de supervivencia, tan diferente a la hipocresía burguesa.

Antes del partido de Uruguay – Italia un diputado inglés, responsable como parte de la élite de ese país de la muerte de más de un millón de personas – entre ellos miles de niños- desde el comienzo de la guerra en Irak, justificada en la destrucción de unas armas que no existían, calificó a Suárez por sus dos goles a Inglaterra con adjetivos de una violencia resentida ante un simple partido de fútbol que habían perdido y sin embargo, en los medios de su país, nadie relevante sometió a crítica esa actitud. Inglaterra fue luego abanderada en la gestión en FIFA para que se “aleccionara” a Suarez.

Este es uno de los asuntos de fondo que explican la virulencia de un poder económico no democrático (la FIFA) contra Luis Suárez y contra lo que políticamente representa Uruguay como país. El conflicto, que será cada vez más agudo en occidente, entre la cultura burguesa y la cultura proletaria.

Lo que Luis representa, (con su talento y actitud ante la vida) es la rebeldía. Y la rebeldía es peligrosa para los grupos de poder que no están pudiendo como en otros momentos del desarrollo capitalista dar respuesta a la “cuestión social”.

La acción impulsiva de “clavarle los dientes” a quien lo ha provocado no se justifica ciertamente, entre otras cosas porque perjudica su propia capacidad técnica, pero a los efectos del análisis de los contenidos sustanciales que explican el linchamiento no puede sino ser considerada como una “anécdota”.

Lo que el conservadurismo aprovecha a emitir como mensaje ante ese conflicto que irá tomando cada vez formas más agudas es que todavía tiene (y tiene) capacidad de disciplinamiento de esa rebeldía por la fuerza.

La radicalidad de la medida “disciplinadora” de quien representa lo proletario, clase social
cada vez más lesionada en sus derechos y calidad de vida en casi todo el mundo occidental y al que ya no se puede contener tan fácilmente con discursos basados en el miedo, es consecuencia en realidad del miedo burgués ante esa misma incapacidad de resolución de la cuestión social.
Pero hay otro elemento tan o más relevante que explica la grosería fuera de tono de la medida de la FIFA.

Se trata posiblemente del conflicto principal de nuestra epoca: el que tiene lugar entre el afan de preservar privilegios de los países que integran el capitalismo central y los desafíos a la omnipotencia de ese poder que se ha prolongado por tres siglos por parte de países emergentes que juegan las reglas de la globalización, es decir, del capitalismo, porque no existen condiciones ni materiales ni culturales para sustituirlo por otro sistema todavía, pero han dejado de aceptar que las reglas de juego del relacionamiento entre naciones y bloques de naciones las sigan poniendo los imperios surgidos al amparo de la revolución industrial en el Siglo XIX.

Y hay aún un tercer espacio de conflicto en cuyo contexto es necesario situar el aparentemente simple y anecdótico caso del linchamiento de Luis Suarez como futbolista y del Uruguay como país: el conflicto entre los esfuerzos por la preservación del Estado – nación como entidad democrática gobernada por la política y por tanto en condiciones de responder a la cuestión de la equidad en el marco de proyectos nacionales y el interés de grupos de poder económico de debilitar toda capacidad de oposición a sus intereses en el proceso de acumulación de capital.

En el mundo no tiene lugar de modo sustancial un “choque de civilizaciones”, no tiene lugar un conflicto de religiones, no tiene lugar un conflicto entre proletarios “nacionales” e inmigrantes, (aunque todos esos fenómenos socio - culturales ocurran como resultado del proceso histórico de desenvolvimiento del capitalismo) en el mundo se está desenvolviendo radicalmente un conflicto por las formas de distribución de la riqueza generada socialmente.
Y ese es el problema de fondo que explica la ira neoconservadora, se exprese ésta donde se exprese.
(Todos estos asuntos aquí apenas enunciados están y seguirán siendo tratados por el autor de estos apuntes en su blog, http://gerardobleier.blogspot.com/ . Aquí apenas tienen por finalidad poner en contexto un fenómeno que de otro modo no se puede explicar sino mediante superficialidades).
Ciertamente, por la entidad de estos conflictos de fondo, por su dimensión teórica y social, tampoco es razonable pretender analizarlos hondamente según una lógica simplista de buenos y malos, que es una tentación a la que la indignación frente a cualquier injusticia empuja.
Por eso mismo estas reflexiones continuarán mediante un análisis más detallado de lo que representa la FIFA como grupo de poder multinacional, (del capital) lo que representan los esfuerzos de grupos de capitalistas insertos en un proyecto nacional para disputarle espacios de poder, lo que representa la disputa de clase entre jugadores que no reciben suficiente porcentaje de las ganancias que genera el fútbol como negocio y empresarios de las grandes ligas con mayor capacidad de influencia sobre el mercado, es decir, con mayor capacidad de obtener un porcentaje más signifitativo del negocio...

Antes procuremos sin embargo dar una respuesta generalista a las preguntas con la cual se inició el artículo: ¿Por qué la FIFA “linchó” a Luis Suárez?
¿Qué representa simbólica y políticamente Luis Suárez como para justificar la ira expresada en el “linchamiento” de que fue objeto?

Luis Suárez es ciudadano de una nación que procura construir la democracia más avanzada del planeta con inteligencia, es ciudadano de un país que participa de los esfuerzos por lograr que la política gobierne al capital y no el capital a la política, es ciudadano de un país que jugando al fútbol adquiere una relevancia y una influencia mundial muy por encima de la que su dimensión en el mercado le otorga, es ciudadano de un país gobernado por un viejo sabio que tiene una influencia en el mundo (por la inteligencia con la que actúa en la arena política global) muy superior a la que razonablemente le otorga el peso de su país en la economía global, es ciudadano de un país que está demostrando en la práctica que el equilibrio entre lo público y lo privado puede realizarse en beneficio de la sociedad en lugar de en beneficio del capital...

Y eso es lo que representa, simbólica y políticamente Luis Suárez, y él tiene conciencia de ello, por eso mismo vive ahora con angustia su error, haber reaccionado a una provocación que debilita el proyecto político que se desenvuelve en su país.
Pero por eso mismo volverá a levantarse, volverá a empezar, como hacen desde que el mundo es mundo las personas con carácter y cultura proletaria.

Y por eso mismo la selección uruguaya de fútbol no se retira del mundial, al contrario, participa con hidalguía y dignidad de un evento que aunque es parte de la complejidad de los problemas profundos del mundo, es también una fiesta del encuentro entre culturas y un espacio en el que se amplifica nuestra humilde pero políticamente sofisticada epopeya.

Gerardo Bleier

(Continuará)

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