sábado, 28 de junio de 2014

¿Por qué la FIFA “linchó” a Luis Suárez? (II)



Los grupos de poder con mayor capacidad de influir en los acontecimientos de toda naturaleza aspiran siempre a crear un orden inmutable, estático, en lo posible “lindo”, “elegante”, y eterno.

Es en ese orden en el que reproducen su riqueza y su poder.

Para la preservación de ese estado de cosas definen lo que es “políticamente correcto” y lo que no lo es.

El concepto de lo “políticamente correcto” es a todas luces confuso.

¿Para qué intereses una acción resulta “políticamente correcta”?

¿Cómo y quiénes establecen qué comportamientos son aceptables por una comunidad u organización y cuales no?
¿Con base en qué criterios o intereses luego, se sanciona un comportamiento?

En el caso de Luis Suarez no hubo juicio, sino una ejecución.

Y esta misma lógica de la sentencia sin juicio ya comenzó en Londres cuando el episodio con el jugador de fútbol francés Evra.
Es importante recordar ese episodio y esa saña disciplinadora sobre Luis Suárez porque ella pesa sobre su rebeldía.
Tiene cuentas viejas que cobrarle al poder, de suerte que naturalmente, le cuesta adaptarse a una reglas de juego que con él no fueron imparciales.

Recomiendo la columna a la que lleva este link para dimensionar correctamente aquel episodio que sigue influyendo naturalmente sobre la "víctima" del mismo: Luis Suárez.
http://www.henciclopedia.org.uy/Columna20H/MazzucchelliSololaantropofagianosune.htm

Señalábamos entonces que toda regla es siempre el resultado de una dialéctica de conflicto, de poder.

Como el hombre es un animal político, un ser social, las reglas son necesarias para asegurar su evolución biológica y cultural.

Cada vez que un poder se siente desafiado suele acentuar la dramaticidad de las penas a toda transgresión de las reglas que reproducen su poder.

La disciplina de las formas burguesas de reproducción de la riqueza es parte sustancial de esas reglas.

La pugna por una modificación favorable a la sociedad de esas relaciones de producción y reproducción del capital son la esencia del conflicto de clases en el capitalismo.

La democracia es una conquista de los sectores populares de la sociedad, porque representa el mecanismo institucional que mejores condiciones genera para esa pugna por una mejor distribución de la riqueza.

Por eso mismo hay organizaciones del capital, como la FIFA y otras multinacionales, que todo el tiempo procuran “autonomizarse” de las reglas de la democracia.

Su carácter multinacional, están en todos lados y en ninguno, les facilita evadir las reglas de juego democráticamente establecidas en las comunidades llamadas estados – nación.

Es más, procuran todo el tiempo ponerle condiciones a los Estados Nación con los cuales deciden compartir sus ganancias.

Estas organizaciones no pueden por eso mismo no tender a corromper la política.

En algunos momentos de la historia de los Estados – nación estos tuvieron un poder político validado democráticamente, instituciones fuertes y legitimadas socialmente que posibilitaron a las sociedades obligarlas a moverse dentro de un marco de reglas de juego, ser fiscalizadas.

Eran democracias republicanas sólidamente asentadas en instituciones fuertes y por ello mismo capaces de fiscalizar a las organizaciones con mayor poder no democrático.

Por razones que no es posible analizar en esta nota, pero que se analizan en otros artículos de este blog, eso NO es lo que ocurre ahora.

Buena parte de lo conflictos que en el mundo tienen lugar son el resultado de esta dialéctica de disputa de poder entre las comunidades organizadas en Estados – nación y los grupos de capital que procuran todo el tiempo y muchas veces logran evadir sus reglas democráticas de juego.

Los grupos de inversión capitalista ascentados en Estados – nación que preservan capacidad de decisión política se adaptan a esas reglas de juego, aunque intenten todo el tiempo ubicarse en espacios ventajosos a sus intereses de acumulación de capital.

La pugna por el destino que se da a la riqueza es el conflicto principal de nuestra época.

Por eso una vez más adquieren relevancia los proyectos nacionales o regionales de desarrollo en los cuales la política es capaz de controlar al capital.

El proyecto político de transformación de la sociedad en beneficio de las comunidades nacionales es más sencillo articularlo con organizaciones ascentadas en su territorio, donde existen lazos y capacidades de interacción siempre conflictivos pero posibles.

Y eso es lo que representa políticamente Uruguay en el mundo, un proyecto nacional democrático republicano de desarrollo (que no es exclusividad de un partido político dicho sea al pasar, aunque en nuestro tiempo fue implementado por el Frente Amplio, del cual el Presidente José Mujica y Tabaré Vázquez son representantes).

El linchamiento de Luis Suárez únicamente es explicable en este contexto: el de un poder incontrolado (la FIFA, el capital) que es desafiado exitósamente por un proyecto político democrático y en este caso por una selección de fútbol competitiva, agerrida, digna, cuyo ejemplo es pernicioso para los grupos de poder multinacionales no democráticos.

En este momento histórico lo que está en juego es la disputa de poder entre las lógicas de acumulación de capital, o dicho para el caso, entre la FIFA y FOXSPORTS (no como medio periodístico, sino como poder no democrático ni sometido a control democrático) y un proyecto nacional (o regional si es posible implementarlo) que priorice los intereses de las comunidades humanas afectiva e identitariamente (aunque siempre conflictivamente) construídas.

Y en este conflicto siempre, los proletarios tienen que “morder la cancha” para hacerse valer.
Luego, quizá, resulte conveniente morder como actitud, no como práctica, pero en el medio de la acción de un "perseguido" éste último no siempre puede contenerse para ser políticamente correcto.

Concluyo esta nota con la reproducción del comentario que me surgió espontáneamente cuando tuve noticia de la sanción a Suárez. En esta nota se procuró argumentar el por qué de ese apunte. Ojalá lo haya conseguido. He aquí la reflexión espontánea:

A Luis Suárez, el rebelde con causa
Ahora rebeldía inteligente, nada de espíritu vengativo. 
Y nada de bravuconadas pequeño burguesas. 
Las batallas contra los grupos de poder no democrático son siempre largas y hay que darlas con sistematicidad y paciencia.
Luis Suárez es un mito proletario, (muerde, a veces se equivoca, vuelve a empezar), y viene de un país que está haciendo una revolución democrática en defensa del Estado nación, del Estado de Bienestar, (esto es, de los equilibrios entre lo público y lo privado) eso es lo que no pueden tolerar.


Gerardo Bleier

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